
por momentos las relaciones entre las cosas se cuelgan del filo del tiempo
borrándose como un rastro imposible
pero dejando una estela de vibraciones
una envoltura que lo vincula todo
custodio de esa resonancia que nos interpreta
casi como la misma naturaleza del lenguaje que habla a partir de su
ausencia
todo parece estar ahí
en una realidad entrelazada de vacíos donde caben la luz la sombra la aurora el olvido
y el alma resta en suspenso meciéndose entre la proximidad y la distancia
en ese ir y venir de la cambiante telaraña de la vida que nos deja instalados en la duda
vacilando al borde de hipótesis y conjeturas
en la dolorosa aventura de la perplejidad de existir
vivimos un intervalo
el de la hendidura del sentido
entre aquello que se quema y sus cenizas
Octubre 21 de 2025