
la sed de las pasiones secretas nos habita en esa soledad que no pesa sobre la Tierra
en esa entrega íntima de la libertad que no conoce la clausura del espíritu
sino el ardor y el frenesí del flujo de las emociones
un abrirse a ser trascendido
engendrado de nuevo por ese sentimiento intransferible
en el límite del sueño casi saliendo de la noche
la magia el delirio la gracia
después queda la memoria
un tiempo clandestino que fraguamos para albergar lo que no cabe en el olvido
el duelo inacabado de la huella que a su pesar permanece
la ráfaga abrasiva que deja su marca como la luz anclada en lo oscuro
ese duelo eterno entre la pasión y su penumbra
Febrero 2 de 2026