
hay retinas que rezuman un largo e infinito cinismo
y así y todo barajan las cartas del mundo
ojos aun no nacidos
y no es la noche la que no los deja ver
sino las sombras de las pasiones desplegando sus alas oscuras
la codicia la abundancia de nada la banalidad del brillo
la conspiración de la carencia y de unas pocas moneadas tintineando la vida
allí brota la imperiosa necesidad del alma de liberarse del peso de la Tierra
y dejar al desnudo el corazón oculto de las cosas
ya que en el horizonte de la existencia lo cierto para siempre es la fatal obediencia al tiempo y el ineludible sometimiento a la finitud
el Azar mientras tanto espera agazapado las vísperas de lo que vendrá
somos una nota una música un pensamiento
voces inaudibles que entonan la misma historia diferente cada vez
la subversión de un corazón que late eternamente a través del silencio de los tiempos
mientras una tormenta se levanta desde el mar y todo se estremece
y pareciera conducir hasta los más hondo del caos y del laberinto de existir
el acaecer de los seres que siempre van más lejos
Mayo 27 de 2026