
caminando mansedumbres en un espacio erizado de espinas
se llega por fin a un punto a una curva al final de un atajo
la última estación de un calvario se diría
los bordes estremecidos de un tiempo de dolor
y su sosiego
nos envuelve una tibieza una embriaguez de no saber qué
ni por qué
y allí está todo
lo que pasó lo que nos atraviesa lo que cambia
esto que transita que nos mueve más allá de las veces que caímos
las huellas en el agua
la increíble luz después de la tormenta
somos fragmentos con su propio horizonte donde lo visible y lo invisible se convocan
esa verdad secreta que resbala en la distancia
esa verdad que no se encuentra en los seres y en las cosas
sino al final donde no hay nada
y no obstante querer ver y saber más allá de todo límite cuando el límite es el que da sentido al mundo
Mayo 28 de 2026